jueves, 6 de enero de 2011

POR UNA EDUCACIÓN APLICADA A LA FORMACIÓN EN INVESTIGACIÓN


POR UNA EDUCACIÓN APLICADA A LA FORMACIÓN EN INVESTIGACIÓN


Manuel Galán Amador

Nuestra educación aplicada a la formación en investigación esta precisando poder formar científicos y mejores hombres. Una educación en donde los actuales instrumentos de aprendizaje e instrucción su bajen a un segundo plano, o se destierren definitivamente, para dar paso a aquellos que permitan al estudiante desarrollar sus potencialidades para enfrentarse a problemas reales y lleguen a adquirir un grado de destrezas y habilidades tanto en lo manual como lo intelectual, para que no tema ser original espontaneo e imaginativo. Es decir, necesitamos que nuestra educación vaya dirigida a alimentar la mente y el espíritu, antes que sea simplemente la memoria mecánica, para así despertar en el estudiante desde temprana edad la devoción por la verdadera investigación científica. Debemos ofrecerle, entonces, al joven la oportunidad de mirar a su alrededor y ver las cosas que lo rodean, (producto de la naturaleza o del hombre) en su verdadera dimensión científica, sin misterios ni especulaciones. Debemos demostrarles que él no solo puede comprender los principios básicos de las cosas y por ende del mundo y de la vida, sino también convertirse fácilmente en artífice y parte activa del futuro científico, para bien de su país y de sus semejantes. Si bien los pasos que podrían conducir a nuevos enfoques parecen obvios, en la práctica no resultan nada fáciles. La resistencia que va encontrar tanto de parte del alumno como de profesores será grande. El temor a un sistema que no vislumbra bien sus alcances, o que lleva a un terreno que no domina, hace a veces que el docente se aferre a métodos anticuados. Por otro lado, el estudiante sabe que el sistema memorista, que no obliga a pensar mucho, le ha dado buenos resultados para obtener las notas que necesita en los exámenes; y estas se han convertido, junto con los títulos, en sus fines más inmediatos e importantes.

El docente que va a enseñar, orientar, a reflexionar y a pensar científicamente tiene que haber aprendido antes a ejercitar esos actos. Además, debe aprender a presentar los hechos y fenómenos científicos de manera que lleguen como verdaderos mensajes inspiradores a los estudiantes; saber el uso de una series de instrumentos y métodos de la pedagogía científica moderna (neurolingüística) y escoger los ejemplos correctos para lograr la motivación del estudiante; dominar los principios del método científico y estar en la capacidad de ejecutarlo, para poder presentarse antes sus estudiantes como persona amplia dispuesta a analizar, razonar e interpretar los problemas de la realidad que se presentan; introducir el principio de la duda metódica y crítica constructiva en sus alumnos y resaltar las verdades cambiantes de la ciencia e investigación dentro del proceso dinámica que ellas mismas encierran; inculcar en sus estudiantes los hábitos de la disciplina, orden y objetividad que la ciencia y la investigación exige.

Pero, importante, el profesor debe tener presente que las ciencias se aprenden permitiendo que el estudiante vaya descubriendo las cosa por sí mismo de su entorno, dándole la guía y los elementos necesarios; realizando experiencias dentro del ambiente de la realidad que lo rodea y enseñándole a buscar su propia información bibliográfica a través de fuentes primarias, secundarias y con la aplicación de las la nuevas tecnologías (TIC).